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POR LA UNIDAD LATINOAMERICANA

Texto del Embajador de la Republica Bolivariana de Venezuela en Bélgica, Alejandro Fleming, para el acto Solidaridad con Cuba de la organización Che Presente.

En su “Canción por la Unidad Latinoamericana”, el cantautor cubano, Pablo Milanes, nos dice:

Lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar,
su brillo puede alcanzar la oscuridad de otras costas.

América Latina y el Caribe han permanecido más de 500 años en la oscuridad.

Primero fue el imperio español, que ni siquiera nos quería reconocer como humanos. Los primeros pobladores de América, los condenados de la tierra, eran para el invasor solo animales dispuestos a dar su alma y riquezas al “señor de los cañones.”

Pero América, la patria grande, parió ilustres revolucionarios: Bolívar y Miranda por el Norte, Sucre por los Andes, San Martín, O´Higgins y Artigas en el Sur, Abreu y Lima en Angostura y Pernambuco, Martí en el Caribe.

Y el imperio español sucumbió ante nuestra dignidad, deseos de libertad y autodeterminación plena.

Pero no fue el fin.

Realizaron la labor de desunir nuestras manos
y a pesar de ser hermanos nos miramos con temor.
Cuando pasaron los años se acumularon rencores,
se olvidaron los amores, parecíamos extraños.

Así lo advirtió Bolívar en 1826,

Estados Unidos de Norteamérica parece destinado por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad.

Y en efecto, el garrote arrasó en todo el continente: terrorismo, muerte, desapariciones forzadas, desolación, hambre y miseria. Explotación.

Pero la voz no calló.

Y vino Zamora y Sandino. El Che y Fidel. Allende y Romero, para recordarnos que la libertad de los pueblos de América, su dignidad y soberanía, su compromiso inquebrantable con la unidad latinoamericana y del caribe, si es posible.

Bolívar lanzó una estrella que junto a Martí brilló,
Fidel la dignificó para andar por estas tierras.

Esa estrella se llama ALBA.

Su brillo nos ha bañado a todos.

Y por estas tierras la llevan al hombro Fidel, Chávez y Morales. Sembrando historia, derrotando al imperio que vuelve más fiero que nunca, venciendo al “señor de los cañones” que nos bloquea y nos agrede, con las armas de la verdad, la razón y la humanidad.

En eso apostamos nuestra vida. El futuro de nuestros hijos. De las nuevas generaciones.

La integración de los pueblos latinoamericanos no tiene vuelta atrás. Es una ola que está bañando la América toda.

Parafraseando al Che:
Esa ola irá creciendo cada día que pase. Porque esa ola la forman las mayorías, los que hacen andar las ruedas de la historia y que fueron sometidos a un largo sueño embrutecedor del que estamos despertando ahora. Esa ola ya no parará más.

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